La vida y obra de Jesús Lizaso se desarrolla dentro de un espacio geográfico  enmarcado profundamente por la escultura.  El País Vasco nos ha brindado grandes escultores con una clara identidad denominada como escuela de escultura vasca. Oteiza, Chillida, Basterretxea, Mendiburu y un largo etcétera de artistas plásticos parten de una generación en la que Lizaso forma parte ya.

Eran comienzos en los años 80 con etapas marcadas por la figuración y  haciendo referencia a escenografías de la vida y el deporte vasco utilizando como medio plástico la arcilla. Es relativamente frecuente en esa época experiencias espontáneas y aisladas de obras  surrealistas en  que salían del marco comercial en las que al artista dedicaba.

A finales del siglo xx Lizaso conoce a un marchante de arte con sede en Chicago  y Barcelona , y el compromiso por la escultura comienza  a formalizarse en obras de gran tamaño con la utilización de acero y bronce como armas principales para sus ejecuciones. Realiza muchas  exposiciones  en la ciudad de Chicago y se publica su primer libro “Arte y Sentimiento “donde se puede ver la rápida evolución de un perfil de artesano a un gran escultor.

Tras el éxito de esta etapa , Lizaso arriesga en su camino hacia la experimentación con ejercicios que vienen a durar 1 o 2 años en cada uno de ellos. Raíces 3, Ciclos, Ortotropías son algunos ejemplos.

Sobre el año 2.000 Lizaso afronta el reto de una gran escultura que gana en un concurso para simbolizar  el pueblo donde reside, Basauri.  Se publica un segundo libro donde aparece ya alguna que otra obra monumental, “IKURRA” coincide con exposiciones en Tokio, Madrid  y otras importantes ciudades.

La sucesión de esculturas públicas en muchos lugares hacen que Lizaso se familiarice con los tamaños  y con la fundición modular de acero.

Eso también da pie a unos años de reflexión y de una investigación de materias como la madera. Tras varios méritos, Lizaso es recompensado con diferentes premios y reconocimientos, pero es en el año 2011 donde su madurez de creación se refleja con un premio importante; La medalla de oro en la bienal de Florencia Italia donde presenta su ejercicio ORTOTROPIAS. Se trata de un periodo en la que se desentiende del concepto y crea libremente en formas cuyo exponente absoluto es la plástica de la materia. Ya en el Museo de arte contemporáneo de Durango hizo hincapié en este último tramo de obra.

El cortometraje y el libro monográfico que se edita dentro de la sala Rekalde de Bilbao explica perfectamente la vida y obra de Lizaso. 

Lizaso es un creador inagotable y prolífico que nos sigue dando alegrías mediante un lenguaje íntimo y personal, con presencia en ferias de arte y galerías en Londres, Berlín, Santa Fe (USA), Chicago (USA), Estoril (Portugal), Estocolmo, Florencia, Tokio, …